sexta-feira, 8 de agosto de 2014


«Tejido en carne viva», escribe Rui Caeiro en un aforismo con rotundidad de poética, «—único lugar donde verdaderamente da gusto escribir». Sus variaciones sobre el asunto del morir parecen, antes que escritas, conversadas entre amigos. El hilo con el que teje la lengua poética brota en fuentes coloquiales, pero recoge aguas de pensamiento y de sensibilidad en su cauce. La obsesión, siempre, es encontrar un punto de vista no usado desde el que pensar sobre lo que piense. Entre dos polos que atraigan ideas, Rui Caeiro huye siempre de los dos. Entre angustia y alegría, elige la salsa agridulce.



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